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Una de mis fantasías era el hecho de estar con dos hombres en una misma cama. Sentir dos penes y poder tocarlos, besarlos, lamerlos y hasta sentirlos entrar en mi interior, me humedecían. De esta fantasía le había hablado a mi novio y hasta en un momento de excitación plena cuando lo estábamos haciendo se lo dije. Me sorprendió su respuesta, no pensé que mi fantasía era también la suya. Me dijo que quería verme penetrada por otro hombre mientras él también lo hacía y hasta intentaría hacer una doble penetración. Esas palabras me calentaron demasiado y le hice el mejor sexo oral de su vida como regalo, me tomé toda su leche y no dejé ni una sola gota en su pene. Semanas más tarde me dijo que ya tenía todo listo para cumplir mi fantasía. Admito que estaba algo nerviosa porque nunca había hecho un trío, pero quería hacerlo. Llegó el ansiado día y me di con la sorpresa que el hombre que él había elegido para hacerlo, era su amigo, no era un hombre muy apuesto, pero bueno la verdad que no quería un modelo para hacerlo, lo que quería era un hombre que pueda darme lo que buscaba, mucho placer sin importar el físico. Antes de entrar al hotel nos fuimos a tomar unos tragos para entrar con más confianza, una hora más tarde decidimos entrar por separado al hotel. Luego le abrimos la puerta y la fiesta empezó. Me encantó que me lo hagan duro y constante. Sentir el pene grueso y duro de mi novio y el de su amigo fue una experiencia realmente excitante y que me dejó queriendo más. No olvidaré aquella noche loca donde pude cumplir mi fantasía, pero que ahora mi cuerpo pide más. Le confesaré a mi novio que quiero un amigo más en nuestra cama para ver si en la próxima ocasión lleva a dos hombres para comérmelos con todo y zapatos.
Enviado por: Susana

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